¿Se prepara EE. UU. para una guerra mundial? El Pentágono impulsa un plan para mantener sus bases operativas durante 90 días
El Pentágono impulsa la iniciativa FORTRESS para garantizar la continuidad de las operaciones militares ante una eventual guerra de gran escala, con reactores nucleares, reservas estratégicas y sistemas energéticos independientes. Las autoridades buscan reducir la dependencia de las infraestructuras civiles frente a posibles ataques y crisis prolongadas.

WASHINGTON, Estados Unidos.— El Gobierno estadounidense está reforzando sus planes de preparación militar ante la posibilidad de un conflicto internacional de gran escala. El Departamento de Defensa impulsa una estrategia denominada FORTRESS, diseñada para que las principales bases militares del territorio continental puedan mantener sus operaciones esenciales durante al menos 90 días sin depender de la infraestructura civil ni del suministro externo habitual.
La iniciativa contempla medidas para garantizar el acceso a electricidad, agua, combustible y comunicaciones, incluso en escenarios en los que una guerra, un ciberataque u otra emergencia provoque interrupciones prolongadas de los servicios y las cadenas de suministro.
Los detalles sobre el objetivo de autonomía de 90 días fueron publicados el 25 de octubre por Fox News Digital, que informó haber revisado documentos internos relacionados con el programa. Posteriormente, otros medios internacionales también divulgaron información sobre el plan.
La estrategia no significa que Washington haya anunciado una guerra inminente, sino que busca preparar sus capacidades militares para responder a escenarios de alto impacto que podrían comprometer la infraestructura estratégica del país.
FORTRESS: una estrategia para mantener operativas las fuerzas armadas
El programa FORTRESS, siglas en inglés de Federal Operations for Resilience, Troop Resources, Energy, and Survivability, forma parte de los esfuerzos del Pentágono para fortalecer la capacidad de respuesta de las fuerzas armadas ante posibles interrupciones de los servicios esenciales.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, presentó la iniciativa el 30 de septiembre de 2026, con el objetivo de reducir las vulnerabilidades que podrían afectar la defensa del territorio estadounidense.
Según los detalles publicados sobre el programa, las instalaciones militares deberán avanzar hacia una mayor autonomía energética, disponer de reservas estratégicas y fortalecer sus sistemas de protección física y cibernética.
El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, explicó a Fox News Digital que las fuerzas armadas no pueden depender exclusivamente de las redes municipales y de los servicios civiles para garantizar el funcionamiento de la defensa nacional.
La preocupación se centra en que un conflicto de gran escala podría afectar simultáneamente las redes eléctricas, las comunicaciones, el transporte y las cadenas de suministro, comprometiendo la capacidad de movilización y respuesta militar.
Reactores nucleares y redes eléctricas independientes
Uno de los componentes más relevantes de la estrategia es el desarrollo de fuentes de energía capaces de mantener las instalaciones militares operativas cuando se produzcan interrupciones en la red eléctrica convencional.
El plan contempla el uso de pequeños reactores nucleares, sistemas de almacenamiento de energía y microrredes eléctricas que puedan funcionar de manera independiente de la infraestructura civil.
Las microrredes permiten suministrar electricidad a instalaciones específicas y, cuando cuentan con la tecnología adecuada, desconectarse de la red general para continuar funcionando de forma autónoma.
En paralelo, el Ejército estadounidense ya ha avanzado en un programa de reactores nucleares compactos denominado Janus.
En agosto de 2026, el Ejército anunció la selección de cinco empresas y ubicaciones militares iniciales para desarrollar estos sistemas, con una inversión pública de hasta 2.200 millones de dólares durante cinco años, además de posibles aportaciones privadas.
Las instalaciones seleccionadas se encuentran en Fort Bragg, Carolina del Norte; Fort Campbell, Kentucky; Fort Hood, Texas; Fort Benning, Georgia; y Fort Drum, Nueva York.
El proyecto contempla el desarrollo de más de 20 microrreactores nucleares en instalaciones militares, con el objetivo de proporcionar energía estable y reducir la vulnerabilidad de las operaciones ante fallos del suministro eléctrico.
La meta establecida por el Gobierno estadounidense es poner en funcionamiento un primer reactor nuclear en una instalación militar a más tardar el 30 de septiembre de 2028.
Es importante señalar que estos reactores forman parte de un programa de desarrollo e implementación progresiva: no significa que todas las bases seleccionadas ya dispongan de reactores nucleares operativos.
Reservas estratégicas para afrontar una crisis prolongada
La autonomía de las bases militares no depende únicamente de la electricidad. La iniciativa FORTRESS también contempla medidas para proteger las cadenas de suministro y garantizar la disponibilidad de materiales indispensables para sostener las operaciones.
Entre las prioridades figuran las reservas estratégicas de combustible, municiones, repuestos, materiales críticos, componentes electrónicos y suministros médicos.
El Pentágono también busca diversificar las fuentes de abastecimiento, de modo que la interrupción de una ruta comercial, la paralización de una fábrica o una crisis internacional no comprometan completamente la disponibilidad de productos esenciales para la defensa.
Otro componente consiste en preparar instalaciones industriales civiles para que puedan adaptarse a la producción de material de defensa cuando una emergencia nacional lo requiera.
Esta planificación responde a la preocupación de que una guerra prolongada pueda afectar simultáneamente varios frentes y reducir la capacidad de abastecimiento de las fuerzas armadas.
Ciberataques y vulnerabilidad de las infraestructuras
La estrategia también contempla fortalecer la protección de las instalaciones militares frente a ataques informáticos y otras amenazas capaces de interrumpir los sistemas de comunicación, navegación y coordinación.
Las redes eléctricas, los sistemas digitales y las cadenas logísticas constituyen elementos esenciales para el funcionamiento de las fuerzas armadas modernas. Su interrupción podría afectar desde las comunicaciones hasta el transporte de suministros y el mantenimiento de equipos.
Por esa razón, el programa busca reforzar la seguridad de las infraestructuras críticas y reducir la dependencia de sistemas externos que podrían resultar vulnerables durante una confrontación.
El planteamiento refleja un cambio en la planificación de la defensa estadounidense: la seguridad nacional no depende exclusivamente de las capacidades de combate, sino también de la posibilidad de mantener operativos los servicios que sostienen esas capacidades.
¿Se está preparando Estados Unidos para una Tercera Guerra Mundial?
La implementación de estas medidas ha generado interés y debate internacional debido a su relación con escenarios de guerra de gran escala.
Sin embargo, es necesario distinguir entre la preparación militar para una eventual crisis y la confirmación de que un conflicto mundial sea inminente.
El programa FORTRESS contempla escenarios en los que una confrontación internacional podría afectar el territorio estadounidense, sus infraestructuras y sus cadenas de suministro. No obstante, la información disponible no demuestra que Washington haya anunciado una fecha, una decisión o una previsión oficial de que vaya a comenzar una Tercera Guerra Mundial.
La preparación para situaciones extremas forma parte de la planificación estratégica de las fuerzas armadas, especialmente cuando existen riesgos de ataques contra infraestructuras críticas o de interrupciones prolongadas de los servicios esenciales.
En este caso, la estrategia busca garantizar que las fuerzas estadounidenses puedan continuar operando incluso si las condiciones que normalmente sostienen su funcionamiento dejan de estar disponibles.
Un escenario internacional marcado por la incertidumbre
La iniciativa se produce en un contexto en el que los gobiernos consideran cada vez más relevantes la seguridad energética, la protección de infraestructuras críticas y la resiliencia de las cadenas de suministro.
Los conflictos armados, las amenazas cibernéticas y las interrupciones del comercio internacional han demostrado que las consecuencias de una crisis pueden extenderse más allá del campo de batalla y afectar directamente a la economía, los servicios públicos y la vida cotidiana.
Para Estados Unidos, fortalecer la autonomía de sus bases militares supone reducir la posibilidad de que una interrupción eléctrica o logística paralice operaciones esenciales durante una emergencia.
La estrategia FORTRESS busca, en definitiva, que las fuerzas armadas puedan sostener su capacidad operativa durante un periodo prolongado, incluso ante una crisis de grandes dimensiones.
Aunque el plan contempla escenarios extremos, su implementación no constituye por sí sola una confirmación de que una guerra mundial esté próxima a comenzar.
Fuentes: Departamento del Ejército de Estados Unidos; Casa Blanca; Fox News Digital, 25 de octubre de 2026; Associated Press, información sobre el programa de microrreactores nucleares del Ejército estadounidense.
















Comentarios