Salud mental post-pandemia: una prioridad global con énfasis en la juventud y la prevención
- Florencia Salgado

- hace 2 días
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Ante la persistente crisis de salud mental derivada de la pandemia de la COVID-19, los sistemas de salud a nivel mundial enfrentan uno de sus mayores desafíos contemporáneos: el aumento sostenido de los trastornos de ansiedad y depresión, especialmente entre jóvenes y adolescentes.
Datos recientes evidencian que la ansiedad (43,7 %) y la depresión (35,5 %) se han convertido en los principales motivos de consulta en salud mental desde la pandemia. Aunque la prevalencia general de trastornos mentales en adultos se ha mantenido relativamente estable entre 2021 y 2024, el impacto sigue siendo profundo: más de 60 millones de personas viven con algún trastorno mental solo en Estados Unidos.
Juventud en el centro de la atención
Uno de los focos más preocupantes es la población joven. Se estima que uno de cada siete adolescentes y jóvenes entre 10 y 19 años padece un trastorno mental, siendo la ansiedad y la depresión las principales causas de discapacidad en esta etapa de la vida. Aún más alarmante, el suicidio se posiciona como la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años, lo que subraya la urgencia de estrategias de prevención temprana.
Innovación terapéutica y nuevos enfoques
En respuesta a este panorama, la psiquiatría atraviesa una etapa de transformación. Se anticipa que, para 2026, terapias asistidas con MDMA, psilocibina y LSD podrían incorporarse al mercado psiquiátrico para el tratamiento de trastornos mentales severos, abriendo nuevas posibilidades terapéuticas respaldadas por evidencia científica emergente.
Paralelamente, se desarrollan modelos predictivos de riesgo suicida, basados en tecnología avanzada, que superan las limitaciones del autoinforme tradicional y permiten identificar señales de alerta de forma más precisa y oportuna.
Prevención, atención primaria y tecnología
Una de las tendencias más relevantes es la apuesta por la prevención primaria, fortaleciendo la atención primaria de salud como primer punto de detección temprana y acompañamiento emocional. Esta estrategia busca reducir la sobrecarga de los sistemas especializados y garantizar una atención más accesible y continua.
Asimismo, el uso de intervenciones digitales y herramientas comunitarias, como el kit RISING SUN, está demostrando eficacia en la reducción de conductas de riesgo y en la promoción del bienestar emocional desde un enfoque comunitario e integral.
La salud mental ya no es un tema secundario: es un eje central del desarrollo humano y social, que exige inversión, innovación y un compromiso sostenido con las nuevas generaciones.




















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