Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
- Sara Florencia Salgado

- 25 nov 2020
- 4 min de lectura
Desde que se desató el brote de COVID-19, los nuevos datos e informes que presentan quienes están en primera línea revelan que se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas, sobre todo, la violencia en el hogar.

¿Por qué se celebra un 25 de noviembre?
El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebra el 25 de noviembre desde 1981 en conmemoración por el asesinato de las hermanas Mirabal. Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como las “Las Mariposas”, eran tres activistas políticas de República Dominicana. Inspiradas en el triunfo de las revoluciones contra las dictaduras en algunos países de Latinoamérica a finales de la década de 1950 —Colombia, Venezuela o Cuba—, fundaron el grupo revolucionario de extrema izquierda “14 de junio” contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Fueron torturadas y encarceladas en varias ocasiones por su activismo, aunque siempre acababan siendo liberadas. Pero el 25 de noviembre de 1960 fueron secuestradas y apaleadas por agentes del Servicio de Inteligencia Militar dominicano, siguiendo órdenes de Trujillo. Sus cadáveres se encontraron en el interior de un vehículo que había sido despeñado por un precipicio simulando un accidente.
El asesinato desató protestas en República Dominicana, y las hermanas Mirabal pronto se convirtieron en un símbolo latinoamericano de la lucha contra la violencia de género.

El Centro para el Liderazgo Global de Mujeres de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, lanzó en 1991 la campaña “16 días de activismo contra la violencia de género”. Cada año desde entonces, durante dieciséis días consecutivos, se llevan a cabo acciones para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo. En 2008 la iniciativa adoptó un carácter global al ser apoyada por la ONU, celebrándose entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre, coincidiendo con el Día de los Derechos Humanos.
Además, en el marco de la campaña “ÚNETE” de ONU Mujeres de concienciación y prevención, el 25 de cada mes se conoce como “día naranja”, color que simboliza un futuro más brillante sin violencia contra las mujeres. Más recientemente, y en relación con el Objetivo 5 para la igualdad de género de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, la ONU y la Unión Europea han puesto en marcha la Iniciativa Spotlight. Este proyecto pretende visibilizar la violencia contra las mujeres y avanzar hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas a nivel global.

El confinamiento ha incrementado los casos de violencia
(La Violencia NO ESTÁ EN CUARENTENA)

Es la pandemia en la sombra que crece en medio de la crisis de la COVID-19 y necesitamos un esfuerzo colectivo general para detenerla. Dado que los casos de COVID-19 siguen sobrecargando los servicios de salud, los servicios esenciales –como los refugios y las líneas de atención en los que se atiende a quienes padecen violencia en el hogar– han alcanzado el límite de su capacidad. Es preciso redoblar los esfuerzos para que enfrentar la violencia contra las mujeres pase a ser una prioridad en las medidas de recuperación y respuesta a la COVID-19.
¿Por qué debemos eliminar la violencia contra la mujer?
La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.
En forma general, la violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye:
Violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio);
Violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético);
Trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual);
Mutilación genital, y
Matrimonio infantil.

Los efectos psicológicos adversos de la violencia contra las mujeres y niñas, al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas. Por ejemplo, las desventajas tempranas en materia de educación no solo constituyen el obstáculo principal para alcanzar la escolarización universal y hace cumplir el derecho a la educación de las niñas, luego también le restringe el acceso a la educación superior a la mujer y limita sus oportunidades de empleo.
Aunque todas las mujeres, en todas partes del mundo, pueden sufrir violencia de género, algunas mujeres y niñas son particularmente vulnerables, ejemplo de ellas son las niñas y las mujeres más mayores, las mujeres que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex, las migrantes y refugiadas, las de pueblos indígenas o minorías étnicas, o mujeres y niñas que viven con el VIH y discapacidades, y aquellas en crisis humanitarias.
La violencia contra la mujer sigue siendo un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz, al igual que el respeto de los derechos humanos de mujeres y niñas. Lo que es más, la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de no dejar que nadie se quede atrás, no podrá cumplirse sin primero poner fin a la violencia contra mujeres y niñas.
Fuente: Naciones Unidas / El orden mundial




















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